«La distancia entre el pastor y la oveja desaparece cuando se da a la oveja la oportunidad de convertirse en pastor de otros»

Franco Galdino es misionero y seminarista de la Comunidad Católica Shalom, una Asociación Privada de Fieles muy reciente pero que ya está presente en treinta países y cuenta con gran tirón entre la gente joven. Ahora mismo vive en Roma, donde estudia Teología en la Pontificia Universidad Lateranense. Desde allí vivirá intensamente este Sínodo sobre los Jóvenes, la Fe y el Discernimiento Vocacional, como explica en esta entrevista.

En primera persona
Opus Dei - «La distancia entre el pastor y la oveja desaparece cuando se da a la oveja la oportunidad de convertirse en pastor de otros»Franco Galdino es misionero y seminarista de la Comunidad Católica Shalom.

“10 preguntas sobre el Sínodo” es una serie de entrevistas realizadas a diferentes personas, a raíz del encuentro convocado por el Papa Francisco. En octubre, Obispos de todo el mundo de reunirán en Roma para profundizar en la relación de los jóvenes con la fe, la cuestión del descubrimiento de la propia vocación y el discernimiento como elemento propio del cristiano para acertar con las decisiones importantes.


1.¿Cómo nació Shalom?

En Brasil, hace treinta y cinco años. Nuestro fundador, Moysés Louro de Azevedo Filho, tenía por aquel entonces diecisiete años y fue invitado por el obispo de Fortaleza a hacer un regalo al Papa Juan Pablo II, que estaba de visita pastoral en Brasil. “¿Qué puedo darle al Papa?”, pensó él. Después de haber rezado concluyó que podía ofrecer su vida por la evangelización de otros jóvenes. Entregó al Papa una carta con este compromiso y empezó a trabajar en ello, junto con algunos amigos suyos.

2. ¿Y por dónde empezaron?

Al ver que les resultaba difícil que los jóvenes fueran a la iglesia, pensaron que quizá podría resultar más efectivo invitarles a un lugar donde pudieran tomar algo. Así nació el Shalom Snack Bar, para crear una oportunidad de diálogo con los jóvenes. Allí, un bocata se llamaba “Magnificat”, otro “Monte Sion” y al que pide explicaciones sobre estos nombres se le dan, informándoles también de que detrás del bar hay una capilla donde pueden iniciar una experiencia con Dios.

A aquel primer núcleo se fueron uniendo otros jóvenes que querían formar parte de este bar para encontrarse con nuevos amigos. Así nació una comunidad que hoy está presente en treinta países. Ahora mismo, en Shalom conviven célibes consagrados, sacerdotes y familias, viviendo una espiritualidad de contemplación y evangelización.

3. ¿Por qué el nombre de Shalom?

Cuando nuestro fundador pensó en el nombre de aquel primer bar le vino a la cabeza la palabra Shalom (en hebreo, “paz”). La paz que nosotros anunciamos nace de un encuentro con Jesús. Su corazón lleno de paz llega a nosotros, que lo anunciamos al mundo. Shalom es la experiencia del resucitado que ha pasado por la cruz y que se aparece a sus discípulos.

4. ¿En qué consiste su carisma?

Sobre todo, en la evangelización de los jóvenes: ofrecerles la posibilidad de acercarse a la Iglesia, con la que muchos están prevenidos negativamente. Les invitamos, por ejemplo, a tener una experiencia de voluntariado para ayudar a los pobres, a trabajar en el bar, a colaborar en la organización de un evento o a componer música. Después, ellos llegan también con sus familias: padres, ancianos, etc. Todos son escuchados, pero el objetivo primario son los jóvenes y, en particular, aquellos más alejados de la Iglesia y de Dios.

5. ¿Cómo han acogido la iniciativa del Papa sobre el Sínodo de la Juventud?

Sentimos una sintonía muy profunda entre lo que la Comunidad cree y lo que la Iglesia confirma. Ya hace mucho tiempo, nuestro fundador dijo que Shalom no se hizo para los jóvenes, sino por los jóvenes, con los jóvenes y para ellos. El Sínodo ve la juventud no como el futuro de la iglesia, sino como el presente. Creemos que durante el Sínodo se llegará a la comprensión de esta realidad, con un nuevo protagonismo de los jóvenes, que se reconocen Iglesia y desempeñan su papel dentro de ella.

6. ¿Piensa que en la Iglesia se están dando señales de cambio?

Sí. El encuentro Pre-Sinodal, en el cual los jóvenes oyeron del Papa Francisco que “la Iglesia necesita escucharles” fue muy importante. No fueron invitados a hacer algo desde sus casas, sino a participar, a intervenir, a rezar juntos. El Papa pidió que el documento final no tuviera filtros para conocer todo lo que ellos tienen en el corazón, para que los jóvenes verdaderamente contribuyeran al cambio en la Iglesia.

7. ¿Cuáles diría que son los temas más relevantes de este Sínodo?

Los hashtag principales son el protagonismo de la juventud y la necesidad de una experiencia profunda con Dios, una experiencia que cambie su vida. Más allá de decir “soy católico” y ponerse una cruz en el cuello, los jóvenes buscan una relación personal con Jesús, que ha creado una nueva vida repensando los propios valores: la actitud hacia el trabajo, la escuela, los amigos... Todo lo demás es el marco.

8. ¿Qué papel juegan los pastores de la Iglesia en este contexto que plantea Francisco?

Los obispos y sacerdotes tienen que entender que no solo son ellos los que tratan de acercar al que está lejos, sino que lo hacen junto con muchos otros que están dispuestos a contribuir. La distancia entre el pastor y la oveja desaparece cuando se da a la oveja la oportunidad de convertirse en pastor de otros.

9. ¿Cree que los jóvenes están preparados para ser “pastores” de otros?

La regla del evangelio consiste en olvidarse de uno mismo y pensar en los demás. El que es evangelizado debe ponerse en movimiento para salir de sí mismo, y pasar de ser oveja a ser pastor. El joven deja de tener pensamientos autorreferenciales para ponerse al servicio de los propios amigos, de aquellos que no tienen fe, que están lejos de Dios, que sufren.

10. ¿Cómo puede la Iglesia acercarse cada día más a los nuevos retos que le plantea el presente?

La labor con los jóvenes no consiste en hacer sociología. De hecho, hablar de “la Iglesia que se acerca al mundo de los jóvenes” transmite la idea de que la Iglesia es una realidad separada, pero no es así. Los jóvenes ya forman parte de la vida eclesial y tienen, por tanto, algo que aportar.