Mensaje del Papa para la Jornada Mundial del Enfermo

La Jornada mundial del enfermo 2004 se celebrará el próximo 11 de febrero en el santuario de Nuestra Señora de Lourdes (Francia). “La única respuesta auténtica al dolor, al sufrimiento y a la muerte es Cristo”, señala Juan Pablo II.

De la Iglesia y del Papa

En el mensaje del Papa se explica que se ha elegido el Santuario de Lourdes porque “en 2004 se conmemora el 150 aniversario de la proclamación del dogma de la Inmaculada Concepción”. El Papa pone de relieve que con la Inmaculada Concepción de María “tuvo inicio la gran obra de la Redención, que se realizó con la sangre preciosa de Cristo. Si Jesús es la fuente de la vida que vence a la muerte, María es la madre atenta que sale al encuentro de las necesidades de sus hijos, obteniendo para ellos la salud del alma y del cuerpo. Este es el mensaje que el Santuario de Lourdes propone constantemente a devotos y peregrinos. Este es también el significado de las curaciones corporales y espirituales que se obran en la gruta de Massabielle”.

“La enfermedad y la muerte”, continúa el Papa, “aun estando presentes en la existencia terrena, pierden sin embargo su sentido negativo. A la luz de la fe, la muerte del cuerpo, vencida por la de Cristo, se convierte en un paso obligatorio para alcanzar la plenitud de la vida inmortal”.

Tras hacer hincapié en que la vida debe ser acogida, respetada y defendida desde si inicio hasta su muerte natural, Juan Pablo II afirma: “Se habla normalmente de ‘ingeniería genética’, aludiendo a las posibilidades extraordinarias que la ciencia ofrece hoy para intervenir en las mismas fuentes de la vida. Todo progreso auténtico en este campo debe ser alentado siempre que respete los derechos y la dignidad de la persona desde su concepción. Nadie puede arrogarse la facultad de destruir o de manipular de modo indiscriminado la vida del ser humano”.

Con ocasión de la Jornada Mundial del Enfermo, el Papa ha expresado su agradecimiento a los obispos, capellanes, párrocos, miembros de órdenes y congregaciones religiosas, voluntarios, etc., y también a todos los ciudadanos que “no se cansan de ofrecer un testimonio coherente de la muerte y resurrección del Señor frente al sufrimiento, al dolor y a la muerte”.

“Encomiendo a todos a la Santísima Virgen, venerada en el Santuario de Lourdes como la Inmaculada Concepción. Sea Ella quien ayude a cada cristiano a testimoniar que la única respuesta auténtica al dolor, al sufrimiento y a la muerte es Cristo, nuestro Señor, que ha muerto y resucitado por nosotros”.