​Hyeunmin y su cita de las 12,00 h.

Aunque no era creyente, Hyeunmin acompañaba todos los días a una amiga del trabajo a rezar el ángelus en una iglesia durante la pausa laboral. Así inició su camino a la fe en Seúl (Corea).

En primera persona
Opus Dei - ​Hyeunmin y su cita de las 12,00 h.Bautismo de Hyeunmin.

Conocí el Opus Dei gracias a una amiga, compañera de trabajo. Durante el almuerzo, mi amiga siempre acude a una iglesia que está cerca de la oficina y allí reza el ángelus, un padrenuestro, un avemaría y un gloria.

Yo no era creyente, pero sentía curiosidad y simpatía hacia el catolicismo y, de modo natural, empecé a acompañar a mi amiga a rezar a la iglesia; incluso aprendí de memoria las oraciones. Además, me enseñó a rezar el rosario mientras dábamos una vuelta durante la hora del almuerzo. Gracias a esto, ahora suelo ir a la iglesia y rezo el rosario, y me he dado cuenta de que Nuestro Señor está detrás de todo lo que me ocurre.

Nuestro Señor está detrás de todo lo que me ocurre

Más tarde, mi amiga me invitó a un centro del Opus Dei y, después de un año recibiendo catequesis, fui bautizada. Ahora, soy además cooperadora del Opus Dei.

Con frecuencia, los problemas que se producían en el trabajo, también con mis compañeros, me hacían sufrir. Antes de tener fe, era duro y doloroso resolver o aceptar esos problemas. No me sentía para nada responsable de esas situaciones y, por lo tanto, no examinaba mi actitud o mi comportamiento. Después de recibir el bautismo, empecé a frecuentar los medios de formación que da el Opus Dei y a tener guía espiritual con un sacerdote. Hablando con el sacerdote, descubrí la parte de responsabilidad que tenía en esos roces con mis colegas.

Cuando asisto a las actividades que ofrece el centro de la Obra, aprendo cómo debe comportarse un creyente y me propongo ser constante en mis oraciones. Por mi parte, intento poner en práctica las cosas que voy aprendiendo a través del acompañamiento espiritual.

Mis disposiciones, tanto interiores como exteriores han empezado a cambiar. He comprendido la importancia de la oración diaria y estoy empezando a tener una vida interior más profunda. Cada vez entiendo mejor y acepto con más facilidad las cosas que me suceden.