San José, Costa Rica. Una Misa y una historia desde Pavas

El 26 de junio pasado (2019) se celebró una Misa en memoria de San Josemaría Escrivá de Balaguer en la Parroquia Santa Bárbara de Pavas.

Opus Dei - San José, Costa Rica. Una Misa y una historia desde Pavas

El 26 de junio pasado (2019) se celebró una Misa en memoria de San Josemaría Escrivá de Balaguer en la Parroquia Santa Bárbara de Pavas, por iniciativa del Cura Párroco, Gerardo León en agradecimiento a lo que ha hecho el Opus Dei, a través del Proyecto Educativo Surí, en esa comunidad.

Presidió la concelebración el Padre Carlos García del Barrio, Vicario Regional del Opus Dei en Costa Rica quien, en su Homilía, agradeció la invitación del Párroco, el Padre Gerardo, y de seguido se refirió a la Fiesta de San Josemaría Escrivá de Balaguer, fundador del Opus Dei, sacerdotea quien Dios le hizo ver a sus 26 años, en 1928, un camino como otros que hay en la Iglesia, para llegar al cielo.

Dentro de los asistentes se encontraba Emilia.

Emilia Arroyo, vecina de Santa Bárbara de Pavas, estudió en el Instituto Profesional Femenino de Pavas -hoy día Proyecto Educativo Surí- a finales de los años 60.

Desde que amaneció ese día estaba emocionada porque asistiría a la Misa en honor a San Josemaría Escrivá de Balaguer en su Parroquia.

Hace muchos años fue de las primeras alumnas que tuvo el Instituto Profesional Femenino de Pavas. En aquella época el colegio solo ofrecía de primero a tercer año del colegio secundario; pero ella obtuvo una beca gracias al patrocinio que la empresa privada proporcionaba al Instituto y fue así como estudió por algún tiempo en Guatemala, en la Escuela Técnica de Hotelería Hogar Zunil.

Estando allá tuvo la dicha de conocer en persona a San Josemaría; participó en al menos dos tertulias.Recuerda vívidamente el “olor” a santidad que ya tenía San Josemaría; para ella era un gran sacerdote, pero también era evidente que tenía un gran carisma. Lo recuerda como una persona muy correcta, disciplinado; pero a la vez con gran sentido del humor. Tenía una personalidad recia y a la vez se caracterizaba por su espíritu de cordialidad, por su afabilidad, y su cariño.

San Josemaría, en esas fechas, “hablaba mucho sobre la santidad y sobre virtudes como la humildad, honestidad y la honradez.Nos pedía que amáramos mucho a la Virgen María, nuestra madre, a quien él mismo le tenía una enorme devoción y cariño. Nos pedía mucha fidelidad a Dios, porque Él era fiel con nosotros y su deseo era nuestra santidad.”

De las enseñanzas adquiridas durante sus estudios en el Instituto Profesional Femenino de Pavas y la Escuela Técnica de Hotelería Hogar Zunil, en Guatemala, le quedan muchas enseñanzas, siendo la más importante la de la lucha diaria. Hay que luchar por seguir adelante a pesar de las piedras grandotas o pequeñas que presente la vida, porque la gracia de Dios basta para que esos obstáculos desaparezcan; por más grande que sean los problemas o los males, es más grande el amor y la misericordia de Dios.

Emilia dice que ella siempre le pide al Señor que se quede con ella dentro de su corazón, y eso le basta para vivir confiada en él. También adquirió de su cercanía la Obra un amor profundo por la Eucaristía a la que asiste los siete días de la semana. Desde que existen medios tecnológicos, ella “sigue” a San Josemaría y sus enseñanzas por Internet. Dice que aún conserva una de las primeras estampitas de San Josemaría y reza su oración; y que recibe dirección espiritual con un sacerdote de la Obra a quien considera como un hermano mayor.

Hoy se va de la Eucaristía con gran gozo y satisfacción espiritual.

Es por eso que aún resuenan en su mente las palabras del Padre Carlos durante la misa de este 26 de junio:“¿Tenemos que ser santos? La respuesta es sí. Todos estamos llamados a la santidad. Y ¿qué es la santidad? Hay muchas formas de definirla, pero una muy sencilla es «ser amigos de Dios», dejar a Dios entrar en nuestra vida y tener con él un trato de amistad.”

Al final de la Eucaristía, el Párroco, el Padre Gerardo, dirigió un sentido agradecimiento a Dios por haber permitido la celebración de la Misa y por el don de la santidad en San Josemaría Escrivá; agradeció a los sacerdotes de la Obra. Recordó con cariño al primer sacerdote del Opus Dei que él conoció, el Padre Alberto (q.d.D.g.), quien solía confesar a los seminaristas, y luego al Padre Hernán (q.d.D.g.), con quien llegó a tener una verdadera amistad. Extendió su agradecimiento a los sacerdotes allí presentes y al Opus Dei en general por la obra que realizan con el clero, que es la búsqueda de la santidad a través del sacramento de la reconciliación y en la dirección espiritual. Agradeció también al Proyecto Educativo Surí su labor con la comunidad parroquial, y por último agradeció a la comunidad y a cada uno de los asistentes por haber participado en esta Fiesta de San Josemaría.