San Josemaría y los comienzos del Opus Dei en Granada

En este curso se ha cumplido el 75 aniversario del inicio de la labor del Opus Dei en Granada. San Josemaría impulsó directamente la puesta en marcha del Colegio Mayor Albayzín, en las tres visitas que hizo a esta ciudad del sur de España.

Opus Dei - San Josemaría y los comienzos del Opus Dei en GranadaVista del Carmen de las Maravillas desde la Vega (Granada)

D. José Luis Múzquiz (ingeniero de Caminos, uno de los tres primeros sacerdotes de la Obra), comenzó a viajar regularmente a Granada después de su ordenación. San Josemaría, que siguió muy de cerca esos viajes, le indicó que buscase una casa que pudiera servir como residencia universitaria.

D. José Luis visitó al Arzobispo de Granada -Mons. Parrado- para hablarle del Opus Dei. El Arzobispo le dijo que se pusiera en comunicación con D. Antonio Espigares -un sacerdote profesor de religión de la universidad-, para que le presentara a algunos estudiantes a los que podría interesarles mucho conocer el espíritu de la Obra.

A la vez, se dedicó a buscar una casa que pudiera servir de residencia para universitarios. Entre otras, encuentra el Carmen de las Maravillas, en el barrio del Albayzín, junto a la Puerta Monaita, sobre la muralla Zirí, la dinastía anterior a la Nazarí, que es la que construye La Alhambra.

“Al Padre le gusta el Carmen de las Maravillas más que ninguna otra casa”

La tarde del 2 de abril de 1945 san Josemaría llegó por primera vez a Granada, acompañado de D. José Luis Múzquiz y el arquitecto Jesús Alberto Cagigal, además de Miguel Chorniquet que conducía el coche, un viejo modelo de Studebaker que había sufrido una avería en Málaga unos días antes.

Lo primero que hizo fue visitar a la Patrona de Granada, Nuestra Señora de las Angustias, para implorar su protección y ayuda en la labor que se iba a desarrollar en el futuro en esta ciudad. Esa noche se alojó en el Hotel Alhambra Palace, reabierto poco tiempo antes, después de servir como hospital de campaña durante la Guerra Civil.

San Josemaría antes de regresar a Madrid el 7 de marzo de 1949. De espaldas, Tía Carmen (su hermana) junto a Odón Moles y D. Teodoro Ruiz

En la mañana del 3 de abril, martes de Pascua, celebró la Misa en la iglesia parroquial de San Cecilio, que se sitúa en una pequeña colina que llega hasta el Campo del Príncipe, justo debajo del hotel donde pasaron la noche.

La parroquia es la sede actual de la Cofradía del Cristo de los Favores, cuya imagen del Cristo lleva una pequeña talla de san Josemaría en la canastilla, como recuerdo de esa visita. En la iglesia hay una placa que conmemora el 50 aniversario de esta Misa.

Después, el fundador del Opus Dei y quienes le acompañaban visitaron algunas casas para elegir una que sirviera como residencia de estudiantes. Cruzaron el río Darro hacia la otra colina de la ciudad, opuesta a la de La Alhambra, en la que se sitúa el barrio del Albayzín. Allí visitaron el Carmen de las Maravillas, situado en el Mirador de la Lona. A san Josemaría le atrajo el lugar; aunque solo recorrió la casa por fuera, porque en ese momento los encargados no tenían la llave. Ese solar tan histórico como bello, esperaba a san Josemaría.


Vídeo del actual Colegio Mayor Albayzín


Ese mismo día fueron a saludar al Arzobispo, D. Agustín Parrado. Le habló de la posibilidad de establecer en Granada una residencia de estudiantes el curso siguiente. Al Arzobispo le alegró mucho esta iniciativa.

Por la tarde, san Josemaría regresó al Carmen de las Maravillas. Le había gustado aquella casa con su jardín. Estaba situada en un lugar un poco difícil por tener que acceder desde la ciudad subiendo la empinada cuesta de La Alhacaba y otras calles empedradas y escalonadas; aunque se podía acortar a través de una “casa de paso”, un domicilio que tenía una servidumbre de paso por su interior. Acompañado por el propietario, recorrió las habitaciones. En el jardín, observaron que los parterres estaban delimitados por botellas hincadas boca abajo, mientras el propietario aseguraba habérselas bebido todas. Posteriormente, D. José Luis Múzquiz escribió en el diario de viaje: “Al Padre le gusta el Carmen de las Maravillas más que ninguna otra casa”.

Uno a uno, con todos los residentes del Colegio Mayor Albayzín

Relata Andrés Vázquez de Prada que “D. José Luis y Jesús Alberto levantaron rápidamente un plano elemental de la distribución y medidas del interior del Carmen, que era relativamente modesto y no estaba en muy buenas condiciones. Lo que sí podía calificarse de maravilloso era la vista, desde lo alto de una torrecilla, sobre la ciudad y la Vega del Genil”.

San Josemaría consideró que la casa era un lugar adecuado para el estudio y la oración. A los que les acompañaban les pareció que estaba lejos de la Universidad, pero él consideró que no era tan grande ese obstáculo: “Bueno, total, en siete u ocho minutos se baja”.

El fundador del Opus Dei con residentes en la alberca del Carmen (Granada). 25 de enero de 1946

A partir de ese momento se dispuso todo para la adquisición del inmueble y la adaptación como residencia, que llevaría el nombre de Albayzín, y que más tarde se convirtió en el actual Colegio Mayor adscrito a la Universidad de Granada.

La cuestión ya estaba clara: la nueva residencia abriría sus puertas en el siguiente mes de octubre. Se avecinaba una ardua tarea para poder transformar el inmueble con toda rapidez. En unos seis meses había que formalizar la adquisición del Carmen, proyectar y llevar a cabo algunas reformas, buscar muebles, instalar el oratorio y buscar los universitarios que desearan vivir en esta nueva residencia.

El día 24 de noviembre de 1945 tuvo lugar la ceremonia de bendición del oratorio. La ofició el Obispo Auxiliar de Granada, D. Manuel Hurtado, en representación del Arzobispo. Asistieron el Rector, el Alcalde y otras autoridades de la ciudad, además de muchas personas conocidas. El acto tuvo carácter de inauguración oficial de la residencia; llama la atención que en tan poco tiempo se lograra tanta repercusión.

Al día siguiente, el 25 de noviembre, D. José Luis Múzquiz celebró Misa y dejó reservado el Santísimo Sacramento en el Sagrario. Lo hizo dentro de un día de retiro espiritual en el que participaron todos los residentes.

A partir de ese momento, siendo una realidad la ayuda que de cerca prestaba Jesús desde el Sagrario, comenzaron las actividades de formación a todos los que vivían en la residencia y a quienes acudían desde la ciudad y querían participar en esas actividades. También allí comenzó la labor apostólica con mujeres.

Noticia de la bendición del oratorio del Carmen e inauguración de la residencia el 24 de noviembre de 1945

Solo dos meses después de la inauguración, el 24 de enero de 1946, san Josemaría volvió a Granada y pudo alojarse en la residencia. Prestó especial atención al oratorio y, rápidamente, al resto de las instalaciones. Deseaba conocer sobre todo a los residentes. Juan Antonio Galarraga, que era el director, le contó que estaban teniendo algunas dificultades con los residentes, cosa normal en un primer curso, por lo que san Josemaría se detuvo con todos ellos cuando se los encontraba en la escalera, en el zaguán, en la sala de estudio, hablándoles muy directamente, de hombre a hombre, cosa que les impresionó mucho.

La tercera y última visita de san Josemaría a Granada sería en marzo de 1949. Fue su estancia más larga en el Carmen de las Maravillas, del 2 al 7 de marzo, y tuvo la estupenda peculiaridad de que vino acompañado de su hermana Carmen. El día 7 celebró la Santa Misa por última vez en el Albayzín. Después de estar un rato con los residentes, se marchó. Ya no regresaría a Granada en persona; pero siempre tuvo muy presente la labor apostólica del Opus Dei en esta ciudad.