El Prelado del Opus Dei afirma que la familia es forjadora de vocaciones en la Iglesia

Monseñor Javier Echevarría ha ordenado siete nuevos sacerdotes, procedentes de cinco países, en una solemne ceremonia que tuvo lugar en el santuario de Torreciudad, el pasado domingo 31 de agosto.

A la ceremonia asistieron cerca de cinco mil personas, entre los cuales se encontraban numerosos familiares y amigos de los ordenandos. La alegría era el rasgo común de todos ellos, y, en los comentarios posteriores a la ceremonia, los parientes de los nuevos sacerdotes coincidían en el agradecimiento a Dios por "el regalo inmerecido que nos ha hecho con la vocación de nuestro hijo". Para estar presentes en las ordenaciones de Torreciudad, algunos tuvieron que realizar largos viajes, superando dificultades y contratiempos, como fue el caso de algunos que vinieron desde Costa Rica, Puerto Rico y Brasil.

En la homilía de la ceremonia, mons. Javier Echevarría pidió la plegaria de todos los presentes para que "no falten sacerdotes santos, bien formados, alegres y llenos de celo apostólico, en número suficiente para subvenir a las necesidades de la Iglesia en el mundo entero". Aludió al hecho de que es el hogar familiar “donde se forjan las diversas vocaciones en la Iglesia" y expresó el deseo de que las familias sean "verdaderamente cristianas, que consideren una gran bendición divina la llamada de algunos de sus hijos al sacerdocio".

Refiriéndose a san Josemaría Escrivá, afirmó que su vida es "modelo para vuestro sacerdocio", y, entre muchas otras virtudes sacerdotales que deberán vivir los recién ordenados, destacó la continua disponibilidad “para administrar el perdón de Dios en el sacramento de la penitencia". Después de pedirles encarecidamente que cuiden de modo particular la piedad eucarística, afirmó: "manifestad en vuestro comportamiento que sois hombres que creen y que aman".

Los nuevos sacerdotes son los italianos Danilo Ragolia, ingeniero electrónico, de 33 años; de la misma edad es también el físico Giulio Maspero; el tercer italiano es Nicola Zenoni, también ingeniero, de 40 años. Se ordenaron también el médico jienense José María Pardo Sáenz, 33 años, especialista en Bioética, y el periodista James E. Bermúdez, nacido en Puerto Rico hace 31 años.

Otro de los presbíteros es el brasileño Nilton Mariano De Souza (Curitiba, 1967), que desde 1988 hasta 1998 desempeño diversos encargos en el ejército de tierra de su país, y que en Roma realizó sus estudios en Teología y la tesis doctoral sobre "Francisca Javiera del Valle y el decenario del Espíritu Santo". Por último, Abelardo Rivera Sibaja, economista nacido en Costa Rica en 1962, ha trabajado en la gerencia de varias empresas, y es también doctor en Teología con una tesis sobre “El amor de amistad en Santo Tomás”.

Mons. Javier Echevarría impone las manos a Nicola Zenoni.

El nuevo sacerdote James Edward Bermúdez, que fue redactor en “The San Juan Star” en Puerto Rico, se refirió al término de la ceremonia a su experiencia periodística y a su “ilusión por seguir como sacerdote en la difusión de noticias positivas. Pienso que hemos de hacer amable a los demás el camino de santidad y el cristiano que trabaja en un medio de comunicación tiene que ser una persona amena”.

Acciones de gracias por la ordenación

A propósito de la alegría que manifestaban todos los participantes en la ceremonia, son elocuentes las palabras de Juanin Y. Malonga, una profesional guineana de 24 años, que ha terminado en Barcelona sus estudios de Magisterio y Educación Física: "estoy asombrada por el gran número de jóvenes que hemos asistido, y por el ambiente de piedad que te ayudaba a hacer oración, que te ayudaba a pedir por estas vocaciones de servicio a la Iglesia".

De Puerto Rico vinieron los padres de D. James Bermúdez, con dos hijos y otros parientes. Se refirieron a la ordenación como "el día más grande, un gran regalo de Dios". Por su parte, una tía de D. James afirmó encontrarse "emocionada porque nunca había estado en algo parecido y porque es mi sobrino".

Coronado y Gladys, padres de D. Abelardo Rivera, de Costa Rica, sienten "una gran emoción ante este regalo inmerecido". Sus hermanas Mercedes y Alejandrina han viajado también a Torreciudad y calificaron la ceremonia como “lindísima, una delicadeza de Dios para la familia". Al comentar la ordenación de su hijo, la madre del brasileño D. Mariano de Souza quiso destacar también la "emoción y el agradecimiento que siente por esta gracia que Dios ha otorgado a nuestra familia".

Abelardo Rivera con sus padres y hermanas.

José María Pardo, padre del nuevo sacerdote español, comentó que en total han venido una treintena de familiares y amigos procedentes de Madrid y Jaén. Refiriéndose a la ordenación de su hijo, afirmó que “es una sensación tan fuerte que me he sentido abrumado y no creía que podría emocionarme tanto”, y señaló que desea a su hijo que sea muy santo.

Para estar en Torreciudad, desde varias ciudades de Italia se formó una expedición de cuarenta personas, entre familiares y amigos de los tres nuevos sacerdotes italianos. Carmela, la madre de D. Giulio Maspero, declaró: “Me siento profundamente afortunada de que mi hijo sea sacerdote aunque yo antes no lo quería porque deseaba tener muchos nietos, pero ahora agradezco a Dios y a san Josemaría esta gracia tan grande”.

El pasado 31 de mayo el prelado ordenó 26 sacerdotes de 12 países. El clero de la prelatura proviene de los fieles laicos del Opus Dei: numerarios y agregados que, libremente dispuestos a ser sacerdotes y después de años de pertenencia a la prelatura y de realizar los estudios previos al sacerdocio, son invitados por el prelado a recibir las sagradas órdenes. Su ministerio pastoral se desarrolla principalmente al servicio de los fieles de la prelatura y de las actividades apostólicas promovidas por ellos.